Os hemos contado muchas veces en nuestro blog cómo son las croquetas morellanas y las características de nuestros productos gourmet artesanales. Todos ellos podéis encontrarlos tanto en restaurantes como en tiendas de alimentación especializadas pero… ¿Cómo es el proceso de preparación de nuestras croquellanas, mousses, patés y conservas hasta que se distribuyen por todo el territorio nacional?

Os vamos a contar cómo es una jornada habitual de trabajo en la fábrica de Productos Adell, en Chiva de Morella.

Cómo es una jornada laboral en las cocinas de Croquellanas

Nuestra jornada laboral comienza a las 8:00 am. Lo primero que debemos hacer al llegar a la fábrica es colocarnos la vestimenta apropiada para ambientes de trabajo con alimentos: batas blancas para proteger nuestros cuerpos y gorras para el pelo.

A continuación, nos disponemos a contar las croquetas que se producen el día anterior. Durante la elaboración de las croquellanas, éstas se van ordenando en bandejas que se colocan en el congelador durante toda la noche. Al día siguiente, se separan y se organizan en los diferentes formatos con los que contamos: bolsas de 30 o 60 unidades para bares, restaurantes, servicios de catering… o en bandejas de 10 (croquellanas saladas) o de 6 unidades (croquetas dulces) para tiendas de alimentación y venta particular.

Después, las trabajadoras nos dividimos. Por un lado, en la cocina se empiezan a elaborar las recetas a partir de algunas de las mejores materias primas: carne y queso de Morella, turrón de Benlloch o alcachofas de Benicarló, entre otros. Tras cumplir cada receta sus tiempos de cocción, las masas se refrigeran en la cámara para poder elaborar posteriormente nuestras croquetas.

Preparando relleno de las croquetas morellanas

Por otro lado, en la sala de producción, se prepara la mesa con las obleas, el pan… y manualmente se confeccionan una a una nuestras croquellanas con los diferentes rellenos, ya fríos.

Mientras tanto, en otro espacio, se preparan los pedidos que llegan a través de e-mails o vía telefónica, así como la documentación necesaria para su venta, como albaranes o facturas.

Esto es lo más común en nuestra pequeña fábrica, pero no todos los días son iguales. Dependiendo de la temporada de la materia prima, de los pedidos recibidos, etc., preparamos unos productos u otros. A veces dedicamos el tiempo a elaborar las masas de los patés y mousses y rellenamos los tarros. Además, también preparamos conservas naturales, como los fritos o los escabeches. Todos estos productos se deben introducir en tarros y necesitan un proceso de autoclavado con el fin de esterilizarlos de manera adecuada. Después, estos se limpian, se etiquetan y se guardan en nuestro almacén.

Al final del día, es necesario recoger y dejar todo limpio. De este modo, todo está listo para la jornada siguiente. 😉

¿Tenéis dudas o comentarios? Nos encantará que nos escribáis y nos contéis vuestras opiniones.

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